
Aprovechando que la última semana estuve por trabajo en Berlín dediqué un poco de mi tiempo libre en pensar qué hacer con el blog. Si bien es cierto que no le dedico ni la tercera parte del tiempo que le dedicaba antes, me he dado cuenta que paso muchas horas delante de una pantalla de ordenador, lo que me ha acarreado que el vértigo vuelva de forma intermitente pero atormentante.
Además, me he dado cuenta que por ser tan obstinada y no especializarme en ningún tema en concreto el número de vistas y de fieles va y viene, y aunque no debería preocuparme, la repercusión es mínima, tampoco es que me planteara hacer algo grande.
Sin embargo, quería despedirme de todos los que pasáis por este blog, de los que dejáis comentarios, de los que vienen buscando conceptos raros y de todos aquellos que por amistad o empatía habéis pasado al menos 10 minutos por aquí.
¿Qué voy a hacer ahora? Pues desconectar al máximo, acercarme a un ordenador sólo en horas de trabajo, y retomar fuerzas. Y por último deciros que para mi ha sido un gran placer.
Hasta pronto.
Además, me he dado cuenta que por ser tan obstinada y no especializarme en ningún tema en concreto el número de vistas y de fieles va y viene, y aunque no debería preocuparme, la repercusión es mínima, tampoco es que me planteara hacer algo grande.
Sin embargo, quería despedirme de todos los que pasáis por este blog, de los que dejáis comentarios, de los que vienen buscando conceptos raros y de todos aquellos que por amistad o empatía habéis pasado al menos 10 minutos por aquí.
¿Qué voy a hacer ahora? Pues desconectar al máximo, acercarme a un ordenador sólo en horas de trabajo, y retomar fuerzas. Y por último deciros que para mi ha sido un gran placer.
Hasta pronto.

