Alguna vez os habeís planteado que un objeto puede ser ambivalente, por ejemplo los barreños de plástico que sirven para transportar agua, e incluso hacen las veces de fregadero. O la vaselina que como reza el estuche de Gal : “Vale para casi todo”, hasta la harina que a parte de ser base para muchísimos platos, mezclada con agua se convierte en pegamento retro.
Todos estos ejemplos y muchos más sirven para ilustrar un fénomeno social del que estoy totalmente en contra: LAS GAFAS DE SOL NO SON DIADEMAS, y nunca la serán. ¿Hay necesidad de estropear un complemento que en muchos casos cuestan de 100 € pa’arriba? Y aunque no lo cuesten, ya sean unas gafas del moro o de Vogue, como si son de Affelou, las gafas no son diademas. Su uso continuado hace que cuando vuelvas a usarlas como gafas estén dadas de sí, sucias de la grasa del pelo, etc. Es un mal extendido en nuestra sociedad hambrienta de modas y estilisimos guays, pero es algo que me repugna y lo que pienso al ver a las chicas llevándolo son dos cosas, 1 que estas chicas merecen la expulsión del mundo de las trendsetters, y 2 ¡Pobres gafas!
3 se pronunciaron:
Totalmente de acuerdo, para mi es un ascazo pensar en que las gafas se pegotean al pelo, además de que en muchas ocasiones estamos hablando de chonis con gafas de pastillero y pelo churretoso.
Pero volvieno al tema de las divinas, no hay peor cosa que seguir el ejemplo de las más petardas de la tele.
Opino claro :)
Yo creo que esa gente ha mutado a metabolismos como los de las lagartijas, y las emplean como placas solares, con el fin de poder aprovechar la luz del Sol para moverse. Aunque como toda teoría tiene sus puntos débiles, ya que todavía no puedo explicar por qué las usan en el Metro o por la noche.
@Esteban, lo peor de las divinas es que no les puedes decir que van mal. Es como Kate moss, un mujer que lleva 20 años poniendo la misma cara en las fotos y encima dicen que es la mejor modelo.
@NHF: Me encanta la idea de paneles fotovoltáicos, supongo que será como fuente de energía , aún se está estudiando para qué. En el metro es para pasar desapercibido, fijo.
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